Putsch Meniconi Spa celebra el aniversario de su fondación

El 5 de octubre de 1956, Putsch Meniconi Srl se estableció en su primera sede, justo en el centro de Poggibonsi (SI), antes de mudarse al sitio actual en 1970. Con Franco Renzi, director general de la empresa desde 1997, repasemos las principales etapas del éxito de la empresa.

64 años de historia empresarial no son pocos: ¿cuál ha sido el cambio más importante desde que empezó a dirigir la empresa?

Si tuviera que señalar el hecho más importante de todos, sin duda sería la fin de nuestra importante dependencia del sector azucarero sancionada en 2004 por la UE. La nuestra es una realidad «particular»: somos parte de un grupo alemán que cuenta con una decena de empresas en todo el mundo dedicadas al sector agroalimentario, mientras que siempre nosotros hemos producido soluciones para cortar paneles. Desde 2004 hemos dejado de contar con un sector muy fuerte y rentable, como es el de la transformación del azúcar y hemos ido asumiendo nuevos retos, en sectores conocidos -madera y vidrio- y en otros totalmente nuevos, como los materiales plásticos, para llegar al mundo de la publicidad, la señalización y la fotografía. Hoy siento que puedo decir con convicción que el desafío asumido hace 16 años se ha ganado con éxito.

Recientemente, la sede de Putsch Meniconi ha experimentado una transformación extraordinaria. ¿Cuál era la necesidad de una reestructuración tan radical?

Esta necesidad surge del deseo de dar una imagen capaz de representar mejor lo que es hoy Putsch Meniconi Spa: una empresa motivada por invertir en sus productos y personas, en constante crecimiento y abierta a numerosos mercados. Actualmente exportamos nuestras seccionadoras a más de 75 países en todo el mundo.

En su opinión, ¿cómo debemos afrontar este difícil momento histórico de precariedad e incertidumbre?

La situación no es nada sencilla, tanto desde el punto de vista económico como social, pero estoy convencido de que la durísima lección que nos impone el Coronavirus nos transformará, haciéndonos más fuertes y más conscientes de nuestra capacidad organizativa y productiva. Nos impulsará a estar aún más atentos a las necesidades de nuestros clientes y más cerca de nuestros partners.

Si tuviera que resumir en pocas palabras el camino que ha tomado hasta ahora como director general de Putsch Meniconi Spa, qué palabras usaría?

Me incorporé a Putsch Meniconi en 1972 y me convertí en su director ejecutivo en 1997. En todos estos años he tenido innumerables satisfacciones comerciales y personales. Así es como me gustaría resumirlo: un camino lleno de gratificaciones profesionales, hecho posible gracias al apoyo y la confianza incondicional de la familia Radinger, propietaria del Grupo Putsch.